lunes, 20 de abril de 2015

La carta de presentación perfecta

La carta de presentación está cobrando cada vez más importancia en los procesos de selección. Cuando los candidatos son numerosos los técnicos de selección necesitan criterios ágiles de decisión. Aunque pongamos todo nuestro empeño en redactar un CV perfecto si no hemos impactado antes con la carta es difícil que lleguen a leerlo.
La extensión no debe superar tres cuartos de página. Tendremos dos estilos de carta según el tipo de proceso.
A.- Si hay un puesto concreto y bien definido al que nos presentamos debemos dar respuesta a tres preguntas:
  1. Quién soy. En esta sección tenemos que resumir nuestra formación y la experiencia acumulada destacando los principales puestos y empresas. No entramos en detalle, solo los enumeramos. Algo así:
“Soy un Licenciado en ADE con un MBA por la Escuela X que ha desempeñado durante 2 años puestos de responsabilidad dentro del área de Controlling en empresas X e Y.”
  1. Por qué me interesan la empresa y el puesto. Es el momento de demostrar que hemos leído bien la descripción del puesto y conocemos bien su importancia. También tenemos que destacar lo que más nos gusta de la empresa en cuestión. Si no somos capaces de ser convincentes en esta parte los seleccionadores pueden pensar que nos presentamos a cualquier puesto que salga con el único interés de encontrar trabajo sin importarnos demasiado cual. Podría ser esto:
“Quisiera continuar mi carrera profesional en el sector X y dentro de éste creo que su compañía tiene el mayor potencial de crecimiento. Además el hecho de que sea una compañía multinacional que opera en el país X me atrae especialmente ya que tengo relaciones familiares con dicho país. Por otra parte los valores corporativos de Respeto y Transparencia que incluyen en su ideario son para mí los más importantes.
Me interesa en especial incorporarme en el área Financiera y más concretamente en el puesto de Controller porque es un departamento clave para asegurar el crecimiento sostenible de las empresas…”
  1. Por qué mi perfil se ajusta al requerido. Esta es quizá la parte más importante de la carta. Debemos sintetizar en tres o cuatro puntos las coincidencias entre nuestro perfil personal y profesional y la descripción del puesto. Por supuesto estas deben ser numerosas y coincidir con aspectos claves del puesto. No valen las coincidencias potenciales. Si no nos ajustamos a la mayoría de los puntos seguramente seremos descartados. Un buena forma de abordar esta parte de la carta sería la siguiente:
“Como podrá leer en mi CV mi experiencia, conocimientos y competencias se ajustan al perfil del puesto. Concretamente he desempeñado dicho puesto durante dos años, conozco en profundidad las herramientas de gestión, he coordinado equipos de contabilidad y también he demostrado en todo momento una gran capacidad analítica. En cuanto al dominio de idiomas lo he logrado trabajando a diario durante estos dos años en inglés con compañeros de otros países de Europa…”
B.- Si es una candidatura espontánea y no hay un puesto concreto la carta será mucho más genérica. Deberá dar entonces respuesta a lo siguiente:
  1. Quién soy. Con el mismo desarrollo explicado anteriormente.
  1. Qué tipo de puestos me interesan. Muchos departamentos de RRHH archivan estas candidaturas espontaneas para procesos que puedan surgir en el futuro. Es necesario indicar en qué departamentos podemos trabajar y qué puestos desempeñamos mejor. Tal vez lo reenvíen al responsable de esa área y pueda estar interesado en vernos. Si lo mandamos de manera muy genérica diciendo que queremos trabajar con ellos donde sea quedaremos seguramente descartados o en una carpeta de “varios” a la que solo acudirán si no encuentran candidatos en los archivos de cada puesto.
Escribiríamos por ejemplo:
“Por mi formación y experiencia considero que puedo desempeñar el puesto de Controller si tuvieran una vacante en el mismo…”
  1. Por qué puedo desempeñarlos de manera excelente. En esta sección debemos destacarnos del resto de candidatos. Enunciaremos nuestras principales fortalezas. Estas deben ser genéricas y no aplicadas a un puesto muy concreto ya que nos descartaría para otras opciones. Debemos huir de lugares comunes como decir que somos muy trabajadores y responsables. Eso es lo mínimo que se espera de un profesional y se da por hecho que lo somos. En vez de esto podemos destacar una formación en un centro de prestigio, habilidades sociales demostradas por dirigir algún grupo cultural o bien un enfoque al servicio a los demás probado por nuestra participación en alguna ONG.
Si logramos ser convincentes en estos puntos tendremos una carta perfecta de presentación y será muy posible que nos citen. Es importante seguir este mismo guión durante la entrevista, al fin y al cabo en ella van a medir nuestro interés en la empresa y nuestra adecuación al puesto.

Fuente: universitariocontrabajo.com